El Mundo, España, 10 marzo 2007.
Pues eso, creo que es suficiente y que al final, solemos regresar al origen, con ligeras variaciones sobre el origen. Se habla de añoranza de homogeneidad en Primaria. La riqueza que ofrece el maremagnum de diversidad actual sobrepasa los límites que pudieramos denominar "razonables" y en Secundaria se echa en falta la estructura "más selectiva" y con más vías. Se habla de las relaciones con los padres, hoy en día casi siempre judiciales; de la pereza del alumnado frente a la cultura del esfuerzo (incluso el curso próximo desaparece el cero, sí, el cero, no sea que se traumen los pobrecitos) y qué decir de la responsabilidad. Es curioso que hoy haya que poner maquinitas expendedoras de tickets para guardar el orden en cualquier establecimiento. Antes se preguntaba quién era el último y eso bastaba. O que haya papeleras cada 5 metros y estén las calles inundadas de porquería a todas horas, ahra que ya casi no queda industria. Hay dos paradojas, la primera que la mayoría está satisfecha, pero piensa que no se les valora. La segunda es que ven que la sociedad ha cambiado positivamente, pero creen que la educación ha ido a peor y ven su futuro con pesimismo.
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