lunes, enero 28, 2008
Tomás Delgado Bartolomé
El 26 de agosto de 2004 atropelló con su "Audi A8" a un ciclista de 17 años, Enaitz Iriondo Trinidad, matándolo en el acto. El coche iba a más velocidad de la permitida y el conductor dio una tasa de alcohol en sangre de 0,15 (el máximo era de 0,25) pasada una hora y media desde el accidente. Pues bien, resulta que ahora denuncia a la familia del ciclista por los daños sufridos en su precioso coche. Total 20.000€, otro tanto de ignominia, varias toneladas de insensatez, un corazón helado y un cerebro del tamaño y funcionalidad de una nuez. Pronto superaremos a los Estados Unidos en estupidez. Y lo peor de todo, habrá un juez que trague y hasta quizás le de la razón. Si esto no es un mundo de locos...
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